Make your own free website on Tripod.com

En México, los bosques, selvas y otras áreas con vegetación natural ocupan 72% del territorio, abarcan 141.7 millones de hectáreas. Se integran, en millones de ha, por los tipos de vegetación siguientes:

Figura 1. Principales tipos de vegetación de México

En millones de ha y en porciento

Fuente: SARH. 1994. Inventario Nacional Forestal Periódico

El país cuenta aproximadamente con 55 millones de ha de bosques y selvas que representan más del 25% del territorio nacional; aproximadamente 32.5 millones de ha son formaciones cerradas (58% del total del arbolado) y 22.9 millones de ha son formaciones abiertas (42%). Los bosques templados incluyen coníferas, latifoliadas y mesófilos que se distribuyen principalmente en las áreas montañosas del país, con tres cuartas partes de ellos concentrados en los estados de Chihuahua, Durango, Guerrero, Michoacán, Jalisco y Oaxaca. Los bosques de coníferas ocupan 21 millones de ha, las latifoliadas 9.5 y 1.4 el mesófilo.

Las selvas están integradas por vegetación del trópico húmedo y trópico seco; la primera incluye los tipos de selva alta y mediana, según el Inventario Nacional Forestal Períodico ocupan aproximadamente 14.1 millones de ha, incluyendo otras asociaciones, y se ubican en 80% en los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo y Veracruz,. Las selvas del trópico seco que incluyen selva baja caducifolia, se localizan en los declives de la Sierra Madre Oriental y Occidental, cuencas del Balsas y del Papaloapan, Istmo de Tehuantepec, Chiapas y Península de Yucatán, ocupando una extensión de 11 millones de ha. Existen áreas con selva fragmentada que ocupan 6.7 millones de ha en zonas con vegetación tropical húmeda y seca, particularmente en la Península de Yucatán y en las franjas costeras de ambos litorales del país.

La importancia de los ecosistemas forestales de México se basa en cuatro consideraciones: a) biológica, está considerado como un país con megadiversidad con el 10% de la biodiversidad del mundo, incluyendo un alto número de especies endémicas, principalmente en sus desiertos y bosques templados, sobre todo mesófilos; b) ambiental, ya que son elementos de estabilización de suelos y conservación de los ciclos de agua, así como para captura de carbono; c) social, constituyen una fuente amplia de productos de subsistencia utilizados por la población rural y, d) económica, como fuente de productos maderables y no maderables para consumo nacional o de exportación, y para el turismo y la recreación.

Los bosques, selvas y áreas con vegetación natural albergan una gran riqueza de especies vegetales y animales, muchas de las cuales son endémicas, es decir exclusivas del país. Por ejemplo, los bosques de pino-encino mexicanos son, en su tipo, los que muestran mayor riqueza biológica en el mundo, ya que en ellos habitan 55 especies de pinos (85% endémicas) y 138 de encinos (70% endémicas). Los bosques mesófilos, aunque cubren únicamente 1% del territorio, incluyen el 10% de las especies de plantas del país, muchas de ellas también endémicas.

Además de su riqueza biológica los ecosistemas forestales de México ofrecen condiciones de hábitat requeridas por poblaciones de numerosas especies de flora y fauna que habitan temporal o permanentemente en estas áreas. Entre estas especies, se incluyen importantes grupos de aves y algunos insectos migratorios, como la mariposa monarca que migra de Estados Unidos y Canadá y dependen de los bosques mexicanos de oyamel para invernar y complementar su ciclo de vida.

B. Deforestación y degradación


Existe actualmente incertidumbre sobre las estimaciones de tasas de deforestación en nuestro país, ya que a nivel nacional varían desde 370 mil a 1.5 millones de hectáreas/año para la década de los ochenta. Esta diferencia, se debe a que las estimaciones son resultado de estudios con objetivos diferentes, y la heterogeneidad y confiabilidad de los datos varían en cuanto a los años base y escalas geográficas utilizados. Otros aspectos que contribuyen a las discrepancias de las tasas son las definiciones diversas de deforestación, los diferentes tipos de bosque utilizados en la cuantificación (cerrados o abiertos) y otros problemas metodológicos.

Como se muestra en el cuadro 2, la mayoría de las cifras reportadas para la década de los ochenta se encuentran entre 370 mil y 700 mil ha/año para selvas y bosques cerrados. Las estimaciones más detalladas pueden agruparse en dos rangos: a) 370 a 400 mil ha/año, incluyendo bosques abiertos o 320 a 350 mil ha/año (0.7% anual), obtenidas por la SARH; y b) 620 a 680 mil ha/año (1.3% anual) para bosques y selvas cerrados, obtenidas por la FAO y fuentes independientes. La pérdida anual en selvas se estima entre 189 y 500 mil ha/año (tasa de deforestación de 0.8 a 2% anual); mientras que en bosques el rango es de 127 a 167 mil ha/año (tasa de 0.5 a 0.8% anual), y en vegetación de zonas áridas se estima en aproximadamente 50 mil ha/año.